EL AUTORRETRATO DE LEONARDO DA VINCI Y SUS PODERES MÁGICOS

El Autorretrato de un Leonardo Da Vinci ya mayor es uno de los dibujos más conocidos del genial pintor italiano y uno de los más famosos del mundo.

Fue pintado en torno al año 1515 mediante la técnica de la " sanguina " , lo que le da su característico color rojizo.

Un dibujo genial

Este autorretrato, que mide 33 centímetros de alto y 21,6 cm. de ancho, más que ser fiel como una fotografía, es una interpretación que Leonardo da a su propio rostro, sobre la base de juegos de luces y sensaciones.

Su supuesto autorretrato, realizado en tiza y dibujado sobre papel a la “sanguina”, una técnica de pintura basada en un óxido férrico, permitió al autor plasmar una bella gama de tonalidades rojizas.

Si se observa atentamente el dibujo, se ve con que precisión está realizado cada cabello de la cabeza y de la barca y la perfección de cada detalle. Aunque el rostro no esté acabado (le falta la parte superior de la frente y parte de la barba), produce la impresión de verse.

¿Su autorretrato?

A pesar de que la mayoría de los expertos consideran que la obra data de 1515, algunos creen que se corresponde más con el estilo de Da Vinci de la década de 1490.

Pero eso no es la única polémica. Hay expertos que dudan de que el dibujo sea efectivamente un autorretrato ya que a Da Vinci, al parecer, no le entusiasmaba mucho los autorretratos y se inclinaba más porque las obras de arte representaran un ideal.

Los que apuntan sobre la idea de que este dibujo no es el autorretrato del pintor italiano afirman que este dibujo se volvió famoso, al menos en parte, porque no hay autorretratos de Da Vinci, por lo que la gente se aferra a este sin discusión.

Poderes mágicos

La leyenda asegura que la mirada de Leonardo da Vinci en este autorretrato es tan intensa que quienes lo observan son imbuidos con una fuerza extraordinaria. Que el poder expresivo del rostro estremece.  

Se dice que fue debido a ese poder mágico, no al valor cultural o monetario del dibujo, por lo que este dibujo fue trasladado de Turín a Roma durante la Segunda Guerra Mundial.

Fue la única pieza de toda la colección de dibujos y manuscritos que fue sacada de la Biblioteca Real de Turín en esa época. Se llevó a cabo por los servicios de inteligencia con tanto secretismo que no se sabe a ciencia cierta donde estuvo realmente escondida para que no cayera en manos de los nazis. Nadie quería que a Adolfo Hitler y le diera más poder.

Un mito: se dice que antes de hacer un examen, los estudiantes revisan sus lecciones en el lugar que está directamente sobre la bóveda en la Biblioteca Real ya que la la genialidad de Leonardo da Vinci se contagia.

Un dibujo viajero

A la muerte de Leonardo, este dibujo fue heredado por Francesco Melzi, su fiel colaborador, al igual que el resto de sus manuscritos y los dibujos.  A su muerte,  toda la colección se dispersó entre los hijos de Melzi.

Posteriormente este retrato fue cedido y vendido hasta no saberse más de él. Reapareció a principios del siglo XIX en Milán, donde fue copiado y reproducido  en una grabación para un libro.  

Desaparece nuevamente hasta 1839, cuando un coleccionista que lo había comprado (en Inglaterra o en Francia) se lo vendió a Carlos Alberto de Saboya junto a otros dibujos de otros grandes artistas.

El rey era un coleccionista apasionado al que el comerciante de arte Giovanni Volpato le pidió la suma de 70.000 liras piedmontesas por la colección, una cifra astronómica que el rey logró que redujera hasta 50.000 liras, pero que aun así le costó ocho años terminar de pagarle.

 Desde entonces el Autorretrato ha permanecido en la Biblioteca Real de Turín.

En estado muy frágil

Tantos vaivenes no le hicieron ningún bien al dibujo al no tenerse en cuenta la preservación de manera apropiada, ni tampoco contaba en esa época con los conocimientos y las técnicas necesarias.

Siglos de exposición a condiciones húmedas de almacenamiento o a ambientes cerrados han hecho que muchas partes del papel se hayan vuelto amarillentas o amarronadas, lo que reduce el contraste entre las tonalidades del pigmento base y el color original del papel, disminuyendo sustancialmente la visibilidad del dibujo.

Desde 2012 se le tiene sometido a una metodología no invasiva para establecer cuál es el ritmo de degradación del dibujo, y si ha dejado de ser preocupantemente rápido.

La obra se mantiene guardada desde 1998 en una bóveda subterránea con puertas reforzadas en la Biblioteca Real de Turín, junto a otros invaluables dibujos y manuscritos.

La luz en este lugar es exclusivamente de fibra óptica -a la habitación no le puede entrar nada de luz natural-, y la temperatura se mantiene constante -20º Celsius- así como la humedad -55%-. Las vitrinas son hechas de un tipo de vidrio "antitodo" y el lugar está repleto de alarmas y cámaras de seguridad.

El daño en la obra es inmenso, no hay que olvidar que tiene 500 años y es un dibujo en papel ordinario, aunque desde que el dibujo está en este lugar, su condición dejó de deteriorarse, así que es extraordinario que todavía podamos ver esta obra maestra.

Un dibujo muy valioso

El autorretrato de Leonardo da Vinci es considerado tan valioso que hay un decreto de Estado de inmovilidad. Para moverlo del lugar en el que está hay que tener permiso ministerial.

Se ha expuesto en contadísimas ocasiones desde que volvió a Turín, una de ellas fue en  2011 en la Reggia di Venaria Reale  (Turín) para celebrar el 150 aniversario de la unificación de Italia.

Otra ocasión será la del 30 de octubre de 2014 al 15 de enero de 2015 donde el dibujo será la obra principal de la exposición " Leonardo y los Tesoros del Rey " que reunirá unas 80 obras de la Biblioteca Real de Turín.



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