LAS ESCRITORAS DEL ROMANTICISMO: UNA GENERACIÓN DE VALIENTES

Las escritoras del romanticismo marcarían un antes y un después en la literatura española en general y en el feminismo en particular.

Para conseguir su propósito, escribir profesionalmente en una época en la que ese oficio era visto como algo sólo “de hombres”, estas mujeres tuvieron que sufrir rechazo y censuras, vestir de hombre, o firmar sus obras con pseudónimos masculinos.

Las escritoras “románticas”

La prosa, la lírica, el teatro o el periodismo, fueron los géneros donde los autores de la época plasmaron sus desasosiegos, su propia intimidad, su amor pasional o sus reivindicaciones sociales. Y es ahí donde entran en acción, frente a las adversidades y el rechazo, un grupo de mujeres escritoras que se habrán de enfrentar a muchos inconvenientes (serían incluso tildadas de “marimachos”), pero que sabrán, no sólo salir adelante, si no triunfar en lo que hacen.

Esta sería quizás la primera generación de mujeres que tuvo conciencia de si misma como “mujeres escritoras”. Ellas no sólo fueron valientes en un mundo de hombres, sino que estuvieron, en muchos casos, comprometidas con las causas de los desfavorecidos y lo plasmaron, tanto en sus escritos como en sus acciones. Fueron:  Concepción Arenal, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Carolina Coronado, Rosalía de Castro, Emilia Pardo Bazán, Cecilia Böhl de Faber (Fermín Caballero) o María de Lejárraga.

Concepción Arenal (Ferrol 1820-Vigo 1893)

Concepción Arenal
En 1841 Concepción Arenal (escritora y socióloga) fue la primera mujer en estudiar, como oyente, en las aulas de la Universidad Complutense de Madrid, concretamente en el Facultad de Derecho. Pero no fue gratis. La educación universitaria estaba prohibida en aquella época a la mujeres, con lo que tuvo que asistir a las clases vestida de hombre para no llamar la atención.

Vestida también de hombre, Concepción participó en tertulias políticas y literarias, luchando así contra lo establecido en la época para la condición femenina.

Como periodista, dedicó todos sus afanes a denunciar las situaciones de los marginados, así como los horrores, el maltrato y la miseria de las cárceles, los hospicios y los manicomios.

En 1861, Concepción es la primera mujer en recibir un premio de la Academia de Ciencias Morales y Políticas por su trabajo “La beneficencia, la filantropía y la caridad”. En 1863 también se convierte en la primera mujer en ejercer el cargo de visitadora de cárceles de mujeres.

Concepción Arenal marcó un hito en el feminismo español gracias a sus esfuerzos por romper con los cánones establecidos y rebelarse contra la marginación de la mujer. En este sentido escribió artículos como : La mujer del porvenir, La educación de la mujer o El estado actual de la mujer en España.

Desde un pensamiento católico social, Concepción Arenal, defendió la instrucción para el pueblo llano, incluidas las mujeres, algo que sólo tenía el privilegio de recibir la clase alta.

En 1872 fundó la Constructora Benéfica, una sociedad dedicada a la construcción de casas baratas para obreros. Posteriormente, también colaboró organizando en España la Cruz Roja del Socorro, para los heridos de guerra.

Además de artículos periodísticos, publicó también libros de poesía y ensayo, cultivando sobre todo el género epistolar: Cartas a los delincuentes (1865) Oda a la esclavitud (1866) que recibió el premio de la Sociedad Abolicionista de Madrid. La ejecución de la pena de muerte (1867) Fábulas en verso , publicado en 1854, fue de inmediato declarado texto oficial en las escuelas de primera enseñanza.

Gertrudis Gómez de Avellaneda (Camagüey, Cuba, 1814-Madrid 1873)

Gertrudis Gómez de Avellaneda
Esta escritora de origen cubano, residente en España desde que tenía 22 años, llegó a ser una de las figuras más destacadas del mundo literario de su época.

Escribió apasionada poesía, novela y dramas teatrales, destacando en los tres géneros. Su novela Sab (1841) se considera la primera novela antiesclavista de la historia, anterior incluso a “La cabaña del Tío Tom” de la escritora norteamericana Harriet Beecher Stowe.

También abordó los temas del adulterio y los matrimonios concertados en su obra “Dos mujeres”, obra en la que defiende el divorcio como la solución a una unión no deseada. Aquí empezó a cosechar a sus primeros detractores por su abierto feminismo.

En su tercera novela, “Espatolino”  denuncia la terrible situación en que se encuentra el sistema penitenciario de entonces.

Con su segunda obra de teatro, “Alfonso Munio” (1844), el éxito fue tal que la encumbra como escritora de gran fama, convirtiéndose en la mujer más importante de todo Madrid, a excepción de la reina Isabel II.

Cuando en 1845 obtiene los dos primeros premios de un certamen poético organizado por el Liceo Artístico y Literario de Madrid, empieza a figurar entre los escritores de mayor renombre de su época.

El éxitos de sus obras y la excelente acogida de crítica y público la mueven, en 1853, a presentar su candidatura a la Real Academia Española de la Lengua. Pero los académicos de la época le negaron la entrada al no consideraron “adecuado” que una mujer entrara a formar parte de la institución y su candidatura fue rechazada, simplemente por ser mujer.

Carolina Coronado (Almendralejo 1820-Lisboa 1911)

Carolina Coronado por Madrazo
Desde pequeña, nació en una familia acomodada pero de talante liberal, dio muestras de interés por la literatura, y desarrolla una extraordinaria facilidad para componer versos, algo que ya hace a la edad de diez años.

Su afinidad con las ideas revolucionarias propició que su residencia madrileña se hiciera conocida por las tertulias literarias que en ella se llevaban a cabo, sirviendo como punto de encuentro para escritores progresistas y donde llegaron a asistir muchos de los más célebres autores del momento. Pero además, allí se llegaron a refugiar algunos perseguidos por sus críticas políticas.

Estas reuniones en casa de Carolina Coronado iban a suponer motivo suficiente para que sus obras sufrieran la censura de la época. Pese a ello, logró publicar algunas de sus creaciones en periódicos y revistas hasta lograr cierta fama. De hecho, se la calificaría con el titulo de “Bécquer femenino”.

La principal producción de Carolina Coronada es la poesía, pero también escribió novelas (un total de quince: La Sigea, Jarrilla, La rueda de la desgracia, Paquita...) y obras teatrales (como El cuadro de la esperanza, entre otras).

Fue tía de Gómez de la Serna.

Rosalía de Castro (Santiago de Compostela 1837-Padrón 1885)

Rosalía de Castro
Esta poetisa y novelista en lengua gallega y castellana, se encuadra dentro del movimiento tardío del romanticismo español.

En sus obras puede apreciarse su gran personalidad, su carácter recio y una profunda empatía con los desvalidos (en concreto, con la emigración de los campesinos gallegos).

La obra de Rosalía tiene una gran importancia en el renacimiento cultural de la literatura gallega. Con ella se supuso fin a varios siglos en los que prácticamente no se publican obras literarias en gallego. A pesar de su papel fundamental dentro de la literatura gallega, también compuso obras de gran relevancia en castellano.

La obra poética es lo más destacado de Rosalía de Castro, entre otras: La Flor (1857); A mi madre (1863); Cantares gallegos (1863) en gallego; Follas novas (1880); o En las orillas del Sar (1884) obra en castellano.

Aunque la crítica la sitúa principalmente como poetisa, y muy por debajo sus novelas, escribió y publicó varias de estas como: La hija del mar (1859), Flavio (1861), Ruinas (1866), El caballero de las botas azules (1867), o  El primer loco (1881).

La valoración de la obra de Rosalía de Castro y su reconocimiento se produjeron tras su muerte, sobre todo por parte de los representantes de la generación del 98. A lo largo de su vida esta fue permanentemente menospreciada y marginada. Actualmente, sigue siendo motivo de estudio, tanto en España como en el extranjero.

Cecilia Böhl de Faber (Morges, Suiza, 1796-Sevilla 1877)

Cecilia Böhl de Faber por Domínguez Bécquer
Cecilia Böhl de Faber, escritora que firmaba su obra con el pseudónimo de “Fernán Caballero”, es clave e inicia el periodo de la novela realista española, ciclo narrativo que se abrirá paso en la segunda mitad del siglo XIX.

Fue a causa de su precaria situación económica, después de enviudar tres veces, que consideró la publicación de sus obras. Su novela La Gaviota (1849), publicada por entregas en El Heraldo y escrita originalmente en francés, fue considerada como digna de Walter Scott.

La obra narrativa de “Fernán Caballero” se conecta de forma clara con su vida. En sus ficciones defenderá las ideas tradicionales y el dogma antiliberal. Entendió su labor creativa como la de un investigador del folclore dedicado a rastrear costumbres llamadas a desaparecer por el empuje del progreso y de las ideas llegadas del exterior, dándoles un tono romántico y moralizante.

Sin embargo, la influencia de sus novelas fue considerable, reconociéndosele sus aportaciones al renacimiento del arte de novelar.

Emilia Pardo Bazán (La Coruña 1851-Madrid 1921)

Emilia Pardo Bazán por Joaquín Vaamonde
Fue  escritora de novelas, periodista, ensayista y crítica literaria e introductora del naturalismo en España (basado en reproducir la realidad con una objetividad documental en todos sus aspectos, tanto en los más sublimes como los más vulgares).

Se preocupa ya no sólo de polémicas literarias (sus artículos sobre Émile zola causaron un gran revuelo), sino de intervenir en el periodismo político y de luchar incansablemente por la emancipación social e intelectual de la mujer. Sus conferencias en instituciones de renombre tienen tanto éxito que es invitada a repetirlas.

Pero tal popularidad le granjea muchas enemistades entre los escritores de su tiempo, que ven invadido un sector tradicionalmente reservado a los hombres.

Funda y dirige, en 1892, la publicación La Biblioteca de la mujer y asiste a congresos pedagógicos donde denuncia la desigualdad educativa entre hombres y mujeres.

Aún consciente del sexismo dentro de los círculos intelectuales, propone a Concepción Arenal a la Real Academia de la Lengua, pero es rechazada, como lo sería también Gertrudis Gómez de Avellaneda. Su propia candidatura fue rehusada también en tres ocasiones (en 1889, en 1892 y en 1912), por más que en 1906 llegó a ser la primera mujer en presidir la Sección de literatura del Ateneo de Madrid y la primera en ocupar una cátedra de literaturas neolatinas en la Universidad Central de Madrid, aunque solo asistió un estudiante a su clase.

La mayoría de estas autoras han sido y son aún poco leídas, y menos estudiadas.


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