EL LADO OSCURO DE LA CONSTRUCCIÓN DEL PALACIO REAL DE MADRID

Con una extensión de 135 000 m² y 3.418 habitaciones, es el Palacio Real de Madrid es el más grande de Europa Occidental..

 El palacio fue construido por orden del rey Felipe V, sobre el solar dejado por el Real Alcázar de Madrid, destruido por un incendio en 1734.

Filippo Juvara
Sobre el solar del Alcázar

Cuando llegó al trono Felipe V de Borbón en 1700 consideró que el antiguo Alcázar era demasiado austero y estaba anticuado, por lo que acometió nuevas reformas y lo redecoró al gusto francés de la época.

Pero casualmente, un incendio en la Nochebuena de 1734 “obligó” al rey, al cual siempre le había disgustado el Alcázar, símbolo de la Casa de Austria, a ordenar levantar un nuevo palacio.

En un principio, Felipe V quiso que el arquitecto encargado del proyecto fuera francés, como él, para así realizar su palacio soñado a la manera de Versalles. Pero el monarca tuvo que ceder ante la insistencia de su en ese momento segunda esposa, Isabel de Farnesio, que quiso por todos los medios que el arquitecto fuese italiano, como ella.

Así, en 1735 se hizo venir a España al por entonces afamado arquitecto Filippo Juvara quien ya había realizado innumerables proyectos existosos. 

Juvara, nacido en Messina en 1678, pertenecía a una familia de orfebres y grabadores y aprendió la maestría de la arquitectura como discípulo de Carlo Y Francesco Fontana. En la primera fase de su carrera se ocupó de diseños para ceremonias y celebraciones, especialmente para teatros. 

Maqueta del proyecto de Juvara
Pero tras ganar un concurso en 1706 para realizar la nueva sacristía de San Pedro en el Vaticano, Juvara comenzaría a recibir sus primeros encargos arquitectónicos importantes fuera del teatro, que le llevaron en 1714 a ser nombrado por Victor Amadeo II de Saboya primer arquitecto de su corte.
Durante los veinte años que estuvo en Turín realizando todo tipo de proyectos alcanzó una gran notoriedad que determinaron su posterior actividad en las cortes más ricas de Europa (Lisboa, París, Londres...).

El megaproyecto de Juvara

En abril de 1735 Juvara se encuentra en Madrid, llamado por los reyes de España, donde realiza una intensa labor de estudio y trabajo para el nuevo Palacio Real; trabajos que se materializarían en una gran maqueta, hoy desaparecida. Dicha maqueta fue realizada en maderas nobles siguiendo los planos y las indicaciones del propio Juvara.

Felipe V
Se trataba de un gran modelo hecho para un impresionante proyecto de edificio que hubiese contado con 480 metros de fachada, 34 entradas, 23 patios y varias estancias complementarias; previsto por Juvara para los altos de San Bernardino, con una organización de masas horizontales muy similar al de Versalles, cuya planta habría duplicado (el Palacio Real construído solo es una mínima parte del proyecto original de Juvara).

Sin embargo, el proyecto era imposible de llevar a cabo en la ubicación del antiguo Alcázar. No había sitio suficiente. Pero Felipe V lo quería precisamente ahí. Aquel lugar era el símbolo de la monarquía anterior, y el nuevo rey pretendía que el pueblo viese en su palacio la continuidad de la monarquía borbónica sin ruptura con la anterior, a sabiendas de que él era un rey extranjero.

Pero el rey no quería quedarse sin su proyecto de gran palacio, ni tampoco que ningún otro rey europeo lo consiguiese antes que él ni le superase. Así que el rey apresó a Filippo Juvara por miedo a que este lo realizara para otro. No contento con esa situación arrancó a Juvara los ojos por si conseguía realizarlo en papel y lograba sacarlo por algún conducto de la prisión donde estaba.

Pero ahí no acabaron las desdichas del arquitecto italiano. Después, le fue cortada la lengua para que no pudiera contar nada del proyecto, luego le fueron cortadas las manos, para que no se le ocurriera plasmar el proyecto sobre papel. Más tarde también le serían cortados los pies, para que no pudiese escapar y contar el proyecto para ser realizado.

Isabel de Farnesio
Finalmente, el rey se apiadó del pobre hombre y le cortó la cabeza para que no siguiera sufriendo su desgracia.

Filippo Juvara murió el 31 de enero de 1736, sólo nueve meses después de haber arribado a la Corte española.

La construcción del Palacio Real de Madrid comenzó en 1738, según las trazas de Juvara, pero notoriamente inferior en extensión, de la mano de  Giovanni Battista Sacchetti, su discípulo. Ventura Rodríguez y Francesco Sabatini también colaboraron en su elaboración.

Filippo Juvara está considerado el arquitecto italiano más importante del barroco tardío. En España realizó también los proyectos del Palacio de la Granja y el de Aranjuez.

El primer monarca en habitar el Palacio Real de forma continuada fue Carlos III, hijo de Felipe V.Y el último Alfonso XII, aunque el último Jefe de Estado fue Manuel Azaña, quien también ocupó el palacio.

El misterio de las estatuas y una maldición

El programa escultórico de la fachada principal del proyecto original del Palacio Real consistía en la coronación de la balaustrada superior con las figuras de todos los reyes de España desde tiempos de los Visigodos, así como la instalación de cuatro emperadores romanos. En total unos 108 escultoras de gran tamaño.

Las estatuas del palacio
Pero finalmente, no se colocaron en la ubicación prevista inicialmente. Cuenta la leyenda que esto fue porque la reina Isabel de Farnesio, muy supersticiosa y de carácter impresionable, tuvo pesadillas en las que veía como un terremoto hacía caer una de las estatuas sobre ella aplastándola. 

La reina afirmaba, que, estos sueños eran una premonición sobre el final de la monarquía, de modo que pidió al rey que mandara colocar las estatuas en otro lugar, donde no hubiera peligro de caída. Pero no obstante se consultó a  un vidente. Este aseguro a la reina que no se trataba de un terremoto, sino que eran los fantasmas y espíritus, que clamaban venganza. ¿Y qué espíritu podía ser ese?.  Pues ni más ni menos que el de Filippo Juvara, que habría jurado vengarse de la monarquía por su tan ignominiosa muerte.

Cornisa del Palacio Real
Así pues, las estatuas nunca se colocaron, ni sobre la cornisa, ni en ningún otro emplazamiento, quedando almacenadas en los sótanos de palacio hasta que Isabel II, decidió repartirlas, no solo por Madrid, sino por toda la geografía Española. Y así siguen actualmente, tanto en la plaza de Oriente, frente al Palacio Real, como otras en los Jardines de Sabatini, algunas más en el paseo de las Estatuas del Retiro y otras que llegaron hasta Vitoria, Pamplona o El Ferrol.

Por su parte, en la cornisa frontal de la fachada principal del Palacio Real se colocaron jarrones de gran tamaño, en lugar de las estatuas, para adornarlo. Sin embargo, en la esquina izquierda, según se mira al palacio de frente, se puede apreciar claramente como allí no hay colocado un jarrón, sino la cabeza en piedra de Juvara, mandada poner por el rey a modo de desagravio por el daño recibido.

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