FRANS HALS: EL GENIO QUE REVOLUCIONÓ EL RETRATO HOLANDÉS

Frans Hals es uno de los grandes maestros en el arte del retrato que despertó gran admiración por la brillantez en la representación de la luz y la libertad en el manejo de los pinceles.

Hals consiguió penetrar en la personalidad de sus modelos confiriéndoles una vitalidad y una espontaneidad hasta entonces desconocidas.

Retrato de Isaac Abrahamsz
Éxito clamoroso

La retratística holandesa gozó de un gran auge en el siglo XVII, debido a la pujanza económica y comercial del país y al interés que las clases acomodadas tenían en dejar constancia de su buena fortuna a través de sus retratos.

Pero será con Frans Hals Amberes, 1582 o 1583–Harlem, 26 de agosto de 1666) cuando esta alcance su cumbre al conseguir, como ningún otro, sacarla del mutismo y retratando sus figuras en movimiento. Algunos expertos aseguran que rivaliza con la del propio Rembrandt.

Banquete de los oficiales de San Jorge


Desde que en 1616 pintase el retrato colectivo Banquete de oficiales de la milicia cívica de San Jorge, Hals no parearía de recibir encargos (de particulares y de instituciones) y de acrecentar su fama. 

Sin embargo, sería a partir de 1640, cuando la moda del retrato dio un nuevo giro con Antonio Moro y van Dyck (con personajes nobles, mayor realce de los ropajes y pincelada más detallista), cuando Hals empieza a caer en desgracia ya que él los hacía más abocetados y menos cargados de colorido.
A pesar de esto, en los ambientes artísticos oficiales, se sucedían los reconocimientos, como en 1644, que fue elegido presidente del gremio de San Lucas de Haarlem.

Retrato de Catherina Hooft
Obras

Se ha creído con ligereza que Hals no tenía una técnica muy depurada y que pintaba apenas sin correcciones o dibujos preparatorios. Pero estudios científicos y técnicos han demostrado que esto no es así. Es cierto que los trabajos menos conocidos fueron apuntados sin correcciones ('alla prima'), pero la mayoría de sus obras fueron creadas a partir de varias capas, como era costumbre en esa época. 

A diferencia de otros retratistas contemporáneos de Hals, este tuvo la capacidad de plasmar la psicología del personaje dando la sensación de vitalidad. En cualquier caso, una inusual manera de pintar que causó sensación pues parecía haber cogido a sus personajes “in infraganti”.

Grupo familiar ante paisaje
 Hals eligió no darle un acabado definido a sus pinturas, como hacían casi todos sus contemporáneos, pues imitaba la vitalidad de sus retratados usando manchas, líneas, gotas, grandes parches de color, que conformaban los detalles (en el siglo XIX esta técnica fue seguida por los impresionistas).

Del conjunto de su obra por su número destacan lo retratos, tanto individuales (Retrato de hombre con guante, 1659 Museo Hermitage, San Petersburgo), generalmente burgueses; como colectivos (Grupo familiar ante un paisaje 1645-1648, Museo Thyssen, Madrid); y de tipos populares (captando un determinado momento), en los que demuestra una sorprendente habilidad en la captación de gestos y detalles.

La cíngara (o la gitanilla)

La obra más antigua de Frans Hals, cuya autoría se conoce con seguridad, es el retrato de Jacobus Zaffius (1611, Museo Frans Hals de Haarlem).

A pesar de ser uno de los tres artistas símbolos de la pintura holandesa, Frans Hals sigue siendo casi desconocido. Fue redescubierto a partir de su redescubrimiento de pintores decimonónicos como Coubert y Manet e influyendo directamente  en maestros como Monet, Daubigny, Liebermann o Whistler o en holandeses como van Looy. Tanto elRealismo como el Impresionismo del siglo XIX se vieron influidos en la temática o técnica de Frans Hals.

Tres niños tirando de un carro
Triste final

La situación económica de los Hals es cada vez más difícil desde 1640 al ir perdiendo clientela y las deudas se acumulan. Para sacar adelante a la familia Frans debe dedicarse al comercio de pinturas, ya que sus cuadros se cotizan cada vez menos y los encargos son escasos.

Hals había desfrutado de un gran poder económico durante su vida, debido a los numerosos encargos que recibía pero terminó viviendo de subsidios de la beneficencia.

Siempre se ha creído que Hals había llevado una vida libertina y que era un gran bebedor, de ahí su ruina económica, pero estudios recientes han ido desterrando esta idea sobre el pintor. Ahora se certifica Hals pertenecía a la asociación oratoria De Wijngaertranken y a la milicia cívica de San Jorge, y era también miembro de la cámara de rectores y presidente desde 1644 del gremio de pintores de Haarlem, y que por tanto, la rectitud y puritanismo de estas sociedades no encaja con que Hals tuviera malas costumbres y vicios conocidos.

Fallece Hals el 29 de agosto de 1666, con más de ochenta años, recibiendo días después una tumba en el coro de la iglesia de San Bavón donde fue enterrado. 

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