RENOIR, EL IMPRESIONISTA MÁS VITAL

Aunque Renoir es uno de los más celebrados impresionistas, dominó otros estilos y siempre tuvo un pie en la tradición.

En sus obras no suele incluir los aspectos más ásperos de la vida moderna, sino, bien al contrario, se inclinará por plasmar lo ornamental y la belleza.

Baile en el Mouline Galette
Referente del Impresionismo

Pierre-Auguste Renoir (1841 - 1919) es uno de los pintores más ilustres de su época, llegando a ser un gran referente entre los abanderados del movimiento impresionista francés.

Alcanzó reconocimiento como pintor impresionista en 1874, aunque dominaba otros estilos, haciéndose famoso por sus pinturas luminosas, la armonía de sus líneas, la brillantez de su color y el encanto íntimo de sus temas pictóricos.

Fue un pintor muy influenciado por Courbet, Delacroix, Cézanne, Sisley y sobre todo por Monet. Renoir aprendió de ellos, pero hizo su propio camino.  Renoir va a ofrece una interpretación más sensual del impresionismo, más inclinada a lo ornamental y a la belleza, sin presentar los aspectos más crudos de la vida moderna.

El palco
Su. participación en las exposiciones impresionistas finalizó tras la tercera, celebrada en 1877, y a partir de 1878 sus obras fueron admitidas en el Salon oficial. Este cambio de actitud coincidió con una crisis creativa en la que Renoir se desvinculó del impresionismo. Sus composiciones se volvieron más equilibradas y aumentó en ellas la importancia del dibujo.

Renoir, agotado por el impresionismo buscará nuevos estilos, como el japonismo, que hacía furor en los medios parisinos de la época. En 1881 Renoir se trasladó a Italia donde estudió la obra de Ingres y empezó a utilizar su estilo lineal. También se sintió especialmente atraído por Rafael, lo cual se hizo patente en sus nuevas obras, que tuvieron en las bañistas uno de sus temas más recurrentes.

Pero Renoir siguió buscando nuevos campos de inspiración. Viajó mucho dentro y fuera de Francia, visitando los museos de ciudades como Dresde, Londres y Madrid.

Baile en el campo
La alegría de vivir

Al igual que su amigo Monet, Renoir consideraba que su verdadero estudio de pintor era la naturaleza y que la pintura al aire libre era la piedra angular del Impresionismo. A lo largo de su vida realizó espléndidos paisajes, hallando en este género una gran libertad de inspiración y un especial deleite.

La mayoría de estas obras no iban destinadas a exposiciones ni respondían a encargo alguno. Lo que el artista pretendía era sencillamente captar la belleza de la luz y los matices de la vegetación y la naturaleza.

La técnica impresionista, que consistía en cubrir rápidamente el lienzo con pinceladas de color, le resultaba idónea para pintar paisajes al aire libre y para plasmar las impresiones efímeras de los fenómenos atmosféricos. Renoir utilizaba colores muy diluidos, que denominaba «jugos», con el fin de captar el panorama en grandes volúmenes, claros y oscuros, haciendo caso omiso de los detalles descriptivos.

Almuerzo de remeros
En estas nuevas creaciones va a mostrar la alegría de vivir, incluso cuando los protagonistas son trabajadores. Siempre son personajes que se divierten, en una naturaleza agradable. Trata temas de flores, escenas dulces de niños y mujeres y sobre todo el desnudo femenino de formas gruesas, , inspirados a menudo en pinturas clásicas renacentistas y barrocas.
  
Renoir posee una vibrante y luminosa paleta que hace de él un impresionista muy especial.

El palco, El columpio, Baile en el Moulin de la Galette, Almuerzo de remeros y Las grandes bañistas son sus obras más representativas, todos ellos inspirados en escenas cotidianas.

Lise cosiendo
La forma de representación humana es muy propia de Renoir, marcada por la suavidad, calidez y la idea de felicidad. Se decía de él que "Quizás sea el único pintor que nunca ha pintado un cuadro triste". Otra característica muy de Renoir era que sus amigos figurarán siempre en sus cuadros.

Últimos años

Renoir retrató a muchas mujeres, haciendo un elogio a la belleza femenina a lo largo de distintas edades. En esas ocasiones logra transmitir unas veces sensualidad y en otras dulzura. Durante la década de 1890 elaboró distintos retratos de mujeres jóvenes y niñas y niños tratando de captar la frescura infantil. Renoir nunca dejó de representar figuras en sus composiciones.

Durante los últimos veinte años de su vida padeció una artritis que le imposibilitaba para mover las manos libremente por lo que pintaba con un pincel atado al brazo a causa de la rigidez de los dedos.
  
Con el cambio de siglo la fama de Renoir se había extendido y estaba considerado como un gran artista, pero su salud empeoró y sus problemas reumáticos hicieron que se trasladase a una pequeña localidad del sur de Francia, Cagnes-sur-Mer, donde compró una casa, hoy museo.

Finalmente, tuvo que dejar de pintar y comenzó a dedicarse a la escultura, tarea que realizaba gracias a la ayuda de un joven escultor que llevaba a cabo las indicaciones del maestro. Moriría en 1919 con 78 años.

El segundo de sus hijos sería el famoso director de cine, guionista y actor francés Jean Renoir. 

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