BERTHE MORISOT: LA PIONERA DEL IMPRESIONISMO FRANCÉS

Su obstinación para dedicarse profesionalmente a la pintura es fiel reflejo del  papel de la mujer en la Francia de finales del siglo XIX.

La representación del universo de los sentimientos femeninos fue un asunto permanente en su obra.

Autorretrato
Quiero ser artista

Fue precisamente la familia de Berthe Moristo (1841-18959), perteneciente a la alta burguesía, quien animó a esta, y a su hermana Edna, a iniciarse en la pintura.

Pero Berthe, a pesar de su condición de dama de la alta sociedad y sus gustos por la moda y la activa vida cultural de la época, decidió no dedicarse a la pintura de forma aficionada, sino ser una artista profesional.

Se le negó el ingreso en la Academia de Bellas Artes por el simple hecho de ser mujer. Tan solo le quedaba acudir al Louvre y hacer copias de obras de los grandes maestros.

A los 20 años Berthe Morisot conoció al pintor Camille Corot (quién la adiestró en el paisaje realista) que no sólo la admitió como su discípula, sino que la introdujo en los círculos artísticos.

Berthe va a adoptar desde ese momento una postura radical que la vincularía al grupo de artistas impresionistas, la vanguardia del momento.

La cuna
Pero, para Berthe, más importante aún que Corot fue Manet, a quien conoce en 1868 (y con quien va a emparentar años después casándose con su hermano menor Éugene). Fue Manet quien sacó de ella la gran pintora que llevaba dentro. Además, la convirtió en su modelo preferida a partir de 1870, posando para él en una decena de cuadros, algunos tan célebres como «El balcón».

Pronto adquirió la técnica impresionista de pintar al aire libre, donde creaba pequeños cuadros y esbozos para grandes obras que terminaba en el estudio.

Berthe
Poco a poco fue iniciando su relación con los impresionistas (fue la primera mujer que entró a formar parte del grupo) participando en la primera Exposición del grupo en 1874 participando con su obra “La cuna” recibiendo mejores críticas que algunos de sus compañeros masculinos, y en las siete que siguieron (Morisot, junto a Camille Pisarro, fueron los dos únicos pintores que tuvieron cuadros en todas las exposiciones impresionistas originales).

Una obra muy femenina

 Monet será el primero de quien tomará algunas notas, pero desde 1880 en la obra de Morisot se evidencia la influencia de Renoir.

Mujer arreglándose
Pero Morisot, al igual que sus contemporáneas impresionistas, fue relegada a la categoría de "artista femenina" por su temática de la vida cotidiana (mujeres, niños y escenas domésticas). 

Sin embargo, esto es tan cierto como injusto ya que ella, como mandaba la doctrina impresionista, pintaba la inmediatez, lo que veía en su vida cotidiana de mujer burguesa:  escenas domésticas, deportes campestres y un amplio círculo de mujeres y niños. Así, puede decirse que sus cuadros son el equivalente a los de sus colegas masculinos ya que Edgar Degas, por ejemplo pintaba escenas de ballet, carreras de caballos, desnudos femeninos..., y Monet las flores de su jardín, a sus hijos, etc.

Dos mujeres en barca
Y es que, mientras sus compañeros impresionistas pintaban en calles, bares y teatros, Berthe Morisot hacía lo propio en interiores domésticos: mujeres en casa leyendo, cosiendo, meditando... o paseando en parques.

En la mayoría de las ocasiones pinta su propia intimidad. Muchas de sus pinturas tienen como escenario su casa, con sus muebles y sus objetos personales.

Su marido y su hija

A pesar de esto, la figura de Berthe Morisot, como las restantes mujeres impresionistas, quedó ensombrecida por el conjunto del movimiento y en especial de sus compañeros masculinos.

La técnica de Morisot se basa en un principio en pinceladas suaves, después evolucionará hacía un impresionismo con la pincelada más libre, más rápida y más plana, pero de gran delicadeza.

Bajo la influencia de Renoir se refleja en su obra la frescura luminosa de su paleta, con una atmósfera más colorista y poética, pero siempre transmitiendo la alegría de vivir.

Mujer y niña en un balcón
Además de escenas intimistas, Berthe Morisot también se interesó por vistas urbanas, dentro de un estilo muy personal que caracteriza toda su producción en la que la figura humana tiene un papel protagonista.
Fue una gran virtuosa del pastel y una gran retratista, haciéndolo con la naturalidad propia de su femineidad.

Pese a desarrollar una importante carrera artística sin renunciar a su papel de esposa y madre, y ser protagonista destacada del grupo impresionista, en el siglo XX fue injustamente relegada, solo se incluye en colectivo. Aún hoy no se ha analizado debidamente el papel significativo que jugó en el desarrollo de este movimiento.

En la actualidad, sus pinturas están en los mejores museos del mundo y pueden alcanzar cifras a la venta de hasta varios millones de euros.

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