ISLA DE PASCUA: DONDE LAS ESTATUAS CAMINABAN SOLAS

Los expertos piensan que colonos polinesios llegaron a la isla alrededor del 1200 a.C. y comenzaron a crear los moai poco después.

Las cerca de 1.000 caras existentes en la isla, del cómo se movieron y su significado, aún tienen desconcertados a los científicos.

La isla

La Isla de Pascua (así llamada porque los europeos la descubrieron el día de Pascua de 1722. Rapa Nui en lengua local) es una isla de Chile ubicada en la Polinesia, en medio del Océano Pacífico.

Tiene una superficie de 163,6 km² y una población que no supera, nunca lo ha hecho, los 4.000 habitantes Desde que la isla fue descubierta nunca ha tenido más de 4 000 habitantes (aunque antaño su población debió de ser mucho mayor), concentrados principalmente en Hanga Roa, la capital y único poblado existente.

Se cree que después del 1400 llegó a la isla otro grupo de colonizadores, pero nada puede afirmarse con certeza. Sí es sabido que, en algún momento con posterioridad al 1600, estalló la guerra. La madera comenzó a escasear, y sin ella la vida se hizo muy difícil: no se podían reemplazar las canoas perdidas, no se podían construir buenas casas; sin árboles, la tierra degeneró, y al no poderse contar con las cosechas, escasearon los alimentos.

Las leyendas refieren una gran batalla que tuvo lugar tan sólo una generación antes de la llegada de los buques europeos, y que terminó con la captura y exterminio de los «orejas largas» por los «orejas cortas». Estos pueblos debían de ser descendientes de diferentes culturas, del este y del oeste, impelidos a la guerra por la escasez de árboles y el hambre.

Los informes de las escasas naves europeas que visitaron la isla hablan de guerra continuada, hambre y miseria. En 1838 quedaban en pie pocas de las grandes estatuas.

En 1862, los negreros peruanos se llevaron a todos los hombres y las mujeres aptos a las minas de Perú, donde sucumbieron víctimas de las enfermedades. Los pocos que lograron regresar llevaron a la isla la viruela y la lepra.

En 1877, la población de la isla estaba reducida a 110 habitantes. En 1888, el territorio quedó anexionado a Chile. Gracias a una mejor alimentación y cuidados médicos, la población sobrevivió.

Los moai

La isla de Pascua es uno de los lugares habitados más remotos de la Tierra, a unos 4000 kilómetros de tierra firme, pero innumerables turistas viajan cada año hasta la isla para ver sus misteriosos moai.

Numerosos investigadores consideran que los primeros pobladores de la isla, colonos polinesios, debieron llegar a la isla alrededor del 1200 A.D. y de inmediato comenzaron a crear los may. También se cree que comenzaron a talar los árboles y arbustos de la isla, desatando probablemente un desastre ambiental que finalmente dejó la isla desolada.

Cientos de estatuas gigantescas —algunas erguidas sobre plataformas de piedra, otras enterradas o rotas sobre el suelo— dominan el horizonte de la Isla de Pascua.

Aunque algunas de ellas se hallan en el borde de caminos antiguos, se cree que fueron labradas originalmente para adornar los santuarios conocidos como ahu.

Hasta la fecha se conocen 259 ahu. que son plataformas hechas con bloques de piedra de hasta 60 m de largo. En algunas de ellas se han encontrado tumbas donde se supone  que los cadáveres se dejaban expuestos hasta que sólo quedaban los esqueletos, y después éstos se enterraban en bóvedas bajo los ahu.

Las casi 1 000 estatuas que pueblan la isla miden desde 1 m hasta 21 m de altura y al parecer son efigies de guerreros o de antepasados muy antiguos de sus constructores.

Paro, la estatua más grande de la Isla de Pascua, yace rota frente a su ahu: quizá medía 9.8 m de altura y pesaba 82 toneladas. Se calcula que fue necesario el trabajo de 30 hombres durante un año para esculpir la estatua, el de 90 durante dos meses para trasladarla casi 6 Km. de la cantera a la costa, y el de otros 90 durante tres meses para erigirla. El coronamiento, de 1.8 m de altura y 11 toneladas de peso, seguramente tuvo que ser rodado 13 Km. desde la cantera de Punapau.

La construcción de los moai

Las estatuas no muestran raspaduras, lo que hace suponer a algunos expertos que se usaron jaulas de madera para transportarlas, ya que, aunque hoy la isla carece case de árboles, hay pruebas de que alguna vez tuvo bosques, por lo que seguramente había madera en abundancia para construir trineos de arrastre.

Las estatuas están labradas en toba (piedra volcánica del pico Rano Raraku, situado en el este de la isla). Algunas tienen un enorme coronamiento labrado en una piedra llamada escoria roja; el más grande mide 1.8 m de altura por 2.4 m de ancho y pesa 11.5 toneladas, pero la mayoría de ellos son mucho más pequeños. Fueron extraídos del Punapau, pico volcánico ubicado en el suroeste de la isla.

En las canteras de Rano Raraku todavía pueden hallarse herramientas abandonadas que los habitantes de la Isla de Pascua llaman toki: azuelas y ciertas hachas de basalto, piedra volcánica oscura que se encuentra entre la toba, más blanda.

En una ladera del Rano Raraku pueden apreciarse más de trescientas de estas estatuas  que nunca llegaron al santuario de destino, en diversas etapas de elaboración: algunas no son más que bosquejos trazados en la superficie de la roca; otras están casi terminadas y a punto de desprenderse de la cantera. Otras más yacen tiradas, y algunas se apoyan de costado en grietas de la roca.

La más voluminosa —aún en la cantera y sin terminar— mide 21 m de largo y pesa unas 200 toneladas. Al parecer las estatuas fueron hechas durante un periodo de varios siglos que terminó unos 200 años antes de que los europeos pusieran pie en la isla.

Cerca de la cima del Rano Raraku hay pares de hoyos de casi 1 m de profundidad, comunicados en el fondo de la roca por un canal y que al parecer se usaron para hacer pasar cuerdas. A los lados de dichos hoyos hay marcas que evidentemente fueron hechas por cuerdas de hasta 10 cm. de grosor, tal vez trenzadas con fibras vegetales como las del hibisco. También se usaron vigas de madera tendidas en canales de piedra para sujetar cuerdas, así como amarraderos labrados en las salientes rocosas.

Según esto, las estatuas eran bajadas lentamente con cuerdas por las laderas llenas de escombros del Rano Raraku. Hay 103 estatuas erguidas casi al pie de éste, en su mayoría enterradas hasta el cuello. Las excavaciones revelan que fueron deslizadas dentro de fosos abiertos ex profeso para colocarlas en posición erecta y poder así acabar de labrarlas.

Transporte de las estatuas

Durante siglos, la incógnita de cómo se movieron las estatuas de la Isla de Pascua asoló a los estudiosos.

Algunos investigadores plantean que las estatuas eran trasladadas boca abajo hasta su sitio final, atadas a una especie de balsa o trineo de madera en forma de cuna. Piensan que dichas cunas pudieron haber sido movidas haciendo palanca entre dos postes grandes.

Sin embargo, otras investigaciones demuestran que debido al diseño de la mayoría de las estatuas ese método era imposible. Así, consideran que el método de transporte empleado por los antiguos polinesios debió de depender de una mano de obra suficiente y madera en abundancia.

Recientemente han surgido pruebas de que ambos factores existían cuando fueron erigidas las estatuas: por un lado, mediante los cimientos de las casas se calcula que entre 1000 y 1500 d.C., periodo en que fueron hechas las estatuas y los ahu, poblaban la isla unas 10 000 personas; por otro,  el polen hallado en el lecho del lago Rano Raraku reveló que en la Isla de Pascua hubo durante unos 30 000 años una abundante vida vegetal, concretamente un bosque de palmas que perduró hasta hace unos 1.000 años.

Otra hipótesis más acerca del modo en que quizá fueron trasladadas las estatuas hasta su lugar considera que fueron transportadas erguidas atadas con cuerdas a un trineo movido sobre troncos de árboles. No obstante, se dice que sólo algunas de las moai reales tienen base suficientemente grande para dicho método de transporte.

Algunos otros arqueólogos consideran que el método básico de transporte era el horizontal: la estatua era parcialmente envuelta para protegerla y luego era colocada por medio de palancas y cuerdas en un trineo arrastrado sobre troncos. Pero al parecer, este método habría sido posible trasladar las estatuas de 4 o 5 m de altura, pero las más grandes quizá no habrían llegado a más de 1.6 km de la cantera.

Por otra parte, colocar las estatuas sobre su pedestal era una auténtica proeza.

La última teoría, al menos de momento, plantea que las enormes moles fueron desplazadas aproximadamente 18 kilómetros desde la cantera sin utilizar la ayuda de ruedas, grúas o tracción de grandes animales. El transporte, según esto, se llevaba a cabo sobre una base en forma de arco y el uso de cuerdas de una forma concreta.

Por su parte, muchos de los indígenas Rapanui siguen manteniendo firme una teoría, y afirman que ellos saben la verdad respecto al dilema: que las estatuas caminaban solas.

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