WAI MING: LA MIRADA DULCE DE LA TRADICIÓN CHINA

Wai Ming es un artista contemporáneo especializado en pintura al óleo donde refleja los aspectos más amables de los pueblos pesqueros chinos.

A pesar de ser un pintor autodidacta, domina perfectamente la técnica del realismo impregnando el lienzo de gran sensibilidad.







Un profesional autodidacta


Wai Ming, apodo de artista profesional de Hing Kwok, nació en 1938 en Cantón, ciudad al sur de China, en el seno de una familia sin muchos recursos económicos. Era uno de los nueve hijos de un maestro de escuela.












 Junto a su familia viajó a Hong Kong y allí se crió en medio de muchas dificultades debido a un ambiente de guerra y asentamientos de refugiados.


















Pese a todo, Wai Ming va a desarrollar su vena artística, aunque nunca tuvo una preparación académica, y comienza a pintar lo que ve, principalmente temas orientales. Su interés primario era captar imágenes de la vida en las aldeas pesqueras que conservaban la  cultura tradicional china.











Aunque autodidacta, Wai Ming pinta con una gran profesionalidad y una depurada técnica. Su sensibilidad artística se combina con un sorprendente realismo que habrá de llamar la atención del público inmediatamente.

















En los años 60, Ming encuentra representante en Hong Kong y abre su propia galería  para exhibir su trabajo. Los compradores de arte de la ciudad se hacen eco de su trabajo y tiene grandes ventas.














En 1974 viaja a Estados Unidos y se instala en San Francisco, donde tiene un éxito arrollador tan sólo cinco meses después de su llegada. Por ejemplo, las cuatro pinturas que exhibió por primera vez en Swanson Art Gallery, fueron vendidas el primer día. 




                                                                                                                                         








Desde entonces, no sólo ha aumentado la demanda de sus óleos, sino que es reconocido por muchos como uno de los principales artistas de la Bay Area.















Sus pinturas hoy son admiradas y adquiridas por personas de todo el mundo, incluyendo dignatarios extranjeros.


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