REAL FÁBRICA DE TAPICES: 300 AÑOS DE HISTORIA

La Real Fábrica de Tapices fue fundada en 1720 por el rey Felipe V para la producción artesanal de tapices, alfombras y reposteros reales.

Los tapices y alfombras de la fábrica pueden contemplarse en todos los palacios pertenecientes a la Corona Española así como en numerosas instituciones, nacionales e internacionales.

Para el confort Real

El rey Felipe V, primer rey Borbón en España y que venía de la pompa y el boato de la Corte de Versalles, decidió fundar una fábrica de tapices y de alfombras para hacer más confortables los austeros palacios españoles.

Así, lReal Fábrica de Tapices de Santa Bárbara, que así se la denominó, fue otra de las manufacturas reales para la fabricación de objetos de lujo, a imitación de los talleres reales franceses tras la interrupción de la importación de tapices flamencos, que proveían de piezas destinadas a las dependencias reales, debido a las revueltas en ese territorio.

Desde que Jacob van der Goten, maestro tejedor flamenco, fuera traído a España desde Amberes, junto a sus seis hijos, por el rey Felipe V en 1720 para ponerse al frente de la fábrica, el negocio pasó de generación en generación en esta familia que instaló en ella su residencia.

En sus inicios, ocupó una finca en las afueras de Madrid, al lado de la Puerta de Santa Bárbara, de la que la Real Fábrica toma su nombre. Se instalaron telares de bajo lizo que se realizaban a partir de modelos realizados por pintores de la corte. Se siguieron en estos primeros años modelos flamencos de la escuela de David de Teniers III y Philips Wouwerman. En 1734, Jacobo van der Goten “el joven”, hijo del primer maestro, inaugura otra fábrica que trabaja el «alto lizo», más moderno.

Sin embargo, su verdadera importancia de la fábrica comienza en 1746 durante el reinado de Fernando VI y el decisivo mecenazgo real. Se renovaron los estilos de los cartones, que se miraban ahora a pintores italianos (Jacopo Amiconi, Corrado Giaquinto, etc) o franceses (Louis Michel van Loo, MIchel Ange Houasse, etc) y españoles como Andrés de la Calleja o Antonio González Ruiz.. También los temas, que abarcan ahora mayor variedad, desarrollando motivos mitológicos, costumbrismo pintoresco, que respondían al fin decorativo de estas manufacturas, y series históricas.

Desde 1889 la fábrica, con la ampliación de la ciudad, ocupó en Madrid un edificio construido entre 1881 y 1891. El nuevo edificio, de estilo neomudejar fue diseñado por el arquitecto José Segundo de Lema.  

Con el advenimiento de la Segunda República, 1931, el taller perdió la protección de la corona y negoció su futuro con el presidente Niceto Alcalá-Zamora. Al estallar la Guerra Civil Española, Gabino Stuyck, entonces al frente, buscó refugio en la embajada de Bélgica y movió temporalmente su taller fuera de Madrid.

La Real Fábrica recuperó su condición en 1982 y en 1992 fue consolidada y reformada. En 1997 el taller entró en bancarrota. Fue entonces cuando el gobierno español y las autoridades de Madrid decidieron inyectar de forma conjunta cerca de 2 millones de euros para tratar de salvar la fábrica.Livinio Stuyck, novena generación de herederos de la Real Fábrica de Tapices, traspasó la propiedad al gobierno español.

La Real Fábrica de Tapices pasó entonces a ser de titularidad pública y Livinio Stuyck quedó al frente de la resultante Fundación Real Fábrica de Tapices. Cinco años después, 2002, la fábrica vuelve a quebrar y Stuyck es cesado como director de la Fundación, aunque siguió viviendo en las dos últimas plantas del edificio habilitadas como vivienda.

En el año 2006 fue declarada Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento.

Todavía en 2017 Livinio Stuyck litiga con el gobierno español por quedarse en el edificio, pero las instancias oficiales consideran una anomalía histórica que siga disfrutado de un edificio público como su espacio personal, además sin pagar nada, y que a pesar de la larga historia de su familia en el edificio Livinio Stuyck no tiene ningún derecho legal para seguir viviendo allí porque no existe ningún documento que acredite a esta familia como su propietaria.

Artistas de prestigio

La fábrica consiguió que grandes artistas pintaran cartones y bocetos para sus tapices. Pero será con Carlos III y la dirección del checo, afincado en España y nombrado primer pintor de cámara, Anton Raphael Mengs,  que la fabricación de tapices experimenta su época más brillante. 

Mengs introduce un concepto neoclásico en la composición de temas de costumbres, escenas, tipos y paisajes españoles, producto del influjo de la Ilustración. A este le sustituye como director Francisco Bayeu que contrata a jóvenes artistas españoles como José del Castillo, Ginés Andrés de Aguirre, Zacarias González Velázquez y otros muchos. Pero por encima de todos ellos destacó la labor de Francisco de Goya que desde su llegada en 1775 y hasta 1792 pintó más de 70 cartones para tapices cuyas escenas sirvieron para confeccionar tapices destinados a los palacios de la monarquía española. Muchos de ellos están expuestos hoy en día como cuadros en el Museo del Prado de Madrid, entre otros.

La fábrica empieza a declinar en su labor en los primeros años del siglo XIX.

La Fábrica hoy

En la actualidad, la fábrica mantiene la producción artesanal de tapices, alfombras y reposteros, y forma nuevos artesanos. También se ocupa de la restauración de alfombras y tapices.

Como Fundación que se encarga de conservar la documentación y divulgar el legado histórico español así como de mantener la tarea de reproducir los diseños de autores también contemporáneos, como ya hizo en el siglo XX con obras de José María Sert, Manuel Viola, Picasso o Dalí, entre otros pintores de reconocido prestigio. 

En el año 2016 la Fundación Real Fábrica de Tapices evitó la quiebra gracias a un nuevo modelo de gestión y, sobre todo, a grandes encargos de fabricación de tapices y restauración de destacados ejemplos del arte textil español. Asímismo, alquila espacios para eventos culturales y otras actividades.​ Se llevan a cabo visitas guiadas.

Entradas populares de este blog

EL “REGALO” DE ARTE DE FERNANDO VII A WELLINGTON TRAS LA GUERRA DE INDEPENDENCIA

LOS PINTORES DE SKAGEN

LA REVOLUCIÓN RUSA DE LA PINTURA: DEL REALISMO AL IMPRESIONISMO