¿QUÉ ES EL LADINO?

El ladino, judezmo o judeoespañol es el idioma hablado por las comunidades judias descendientes de hebreos que vivieron en la península ibérica (sefardies) hasta su expulsión por los Reyes Católicos en 1492.

El edicto de expulsión de los judios obligó a decenas de miles de personas a dejar España en las siguientes décadas poniendo así fin a 1.500 años de presencia en la península Ibérica.


Éxodo medieval

El nombre ladino (de "latino") surge de la costumbre rabínica de traducir las escrituras del hebreo original al castellano hablado por el común de los sefardíesfazer en latino, utilizándose finalmente esa expresión para todo ese tipo de textos. Sin embargo, los sefardíes se referían a ella generalmente como espanyol o djudezmojudeoespañol y se ha escrito tradicionalmente con caracteres hebreos.

Cuando los sefardíes tuvieron que dejar sus casas se llevaron consigo la lengua procedente del castellano medieval allá donde fueron (norte de África, Medio Oriente, norte y centro de Europa. a los Balcanes, al Imperio Otomano, a América....), y la conservaron hasta nuestros días con distintas variantes, grafías y préstamos de los idiomas locales donde convivió. Así guardaron y trasmitieron la lengua, de generación en generación.

Algunos expertos subrayan, al contrario que otros, que el ladino no es un fósil medieval cercano a la lengua en la que escribió Miguel de Cervantes ya que evolucionó de forma independiente al español durante años y tiene elementos tanto arcaicos como muy modernos.

.En sus lugares de exilio, los judíos sefardíes mantuvieron la lengua española porque ésta era un signo de pertenencia a la comunidad judía. Durante siglos se produjo una abundante tradición oral en judeoespañol, así como una importante obra literaria. En la ciudad de Salónica, primero otomana y más tarde griega, donde la comunidad sefardí integraba el 65 % de la población, el judeoespañol era empleado como lingua franca en el comercio y en las relaciones sociales entre los tres principales cultos de la ciudad: el cristianismo, el judaismo y el islam.

El auge de los nacionalismos y la consiguiente formación de nuevos Estados nacionales en el siglo XIX presionó a los sefardíes para que abandonasen su lengua en favor de la oficial del país en que se encontrasen.

Curiosmamente, los años que van desde la década de 1880 hasta la de 1930  son los de mayor uso del judeoespañol, pues es el momento histórico en que los sefardíes alcanzan su plenitud demográfica. Este mayor uso se refleja también en la producción escrita: se desarrolla la prensa judeoespañola al tiempo que se traducen multitud de obras literarias europeas o se crean otras a su semejanza.
A finales del siglo XIX se producen los primeros reencuentros con el castellano de España, sobre todo en Marruecos, donde la lengua de los sefardíes adquiere muchos rasgos del castellano moderno debido a la colonización.

Periódico judeo español de Turquía
El 20 de noviembre de 1924 tuvo lugar la aprobación en España de una vieja reivindicación de los sefardies, se aprobó un decreto de ley elaborado por Miguel Primo de Rivera según el cual estos tenían derecho a obtener la nacionalidad española por las luchas que se estaban sucediendo en los Balcanes por la desintegración del Imperio otomano. Más tarde, gracias a esta ley, se salvó la vida de cerca de 40 000 judíos durante la persecución sufrida en la Segunda Guerra Mundial..

Fue precisamente durante la Segunda Guerra Mundial, el Holocausto y el exterminio nazi en los campos de concentración, cuando estas comunidades sefardíes fueron prácticamente aniquiladas (como la numerosa colonia sefardí de Salónica) y con ello el judeoespañol experimenta un rápido declive. Por otro lado, las migraciones causadas por la creación del Estado de Israel propiciaron el desmembramiento y aculturación de las comunidades. En apenas cinco años la lengua sefardíes perdió al 90 % de sus hablantes.

El mantenimiento del judeoespañol como signo de identidad judía tenía poco sentido en Israel, donde una lengua considerada más propia de los judíos, el hebreo, había sido resucitada como lengua viva. A Israel se trasladaron la mayor parte de los sefardíes marroquíes, emigrados masivamente en la década de 1950. Los sefardíes emigrados a países de habla hispana abandonaron rápidamente su lengua en favor del español moderno, y las comunidades de Francia o Estados Unidos lo mantuvieron durante un tiempo, aunque relegándolo cada vez más al ámbito doméstico o de las relaciones sociales.

En "peligro de extinción"

No todos los sefardíes hablan el ladino actualmente. De hecho, los expertos la describen como una lengua "en peligro de extinción" o cuanto menos en una situación "dramática". La cifra de hablantes varía dependiendo de quién la mida, pero parece estar entre los 50.000 y 200.000.

La mayoría de los que conservan el judeoespañol es gente muy mayor y es posible que en una generación ya no queden hablantes, además, están geográficamente repartidos. De los Balcanes prácticamente han desaparecido, aunque queda un número contado en Bosnia, Serbia y Macedonia. También hay algún hablante en Bulgaria y en países Latinoamericanos (donde llegaron los sefardies entre 1914 y 1928) comoEcuador, Puerto Rico, Cuba, México, Colombia, Bolivia y Brasil, entre otros, aunque allí, al igual que en EE.UU., el español absorbió el judeoespañol muy tempranamente.


La comunidad sefardí más numerosa está en Israel, donde también es gente mayor, pero que debido en parte a la política lingüística que estuvo en vigor durante años en Israel que favorecía al hebreo sobre las lenguas de la llamada "diáspora, el judeoespañol no se mantuvo. Sin embargo, hoy sigue existiendo una revista en judeoespañol editada por la Autoridad Nacional del Ladino y una emisión semanal de radio en la emisora Kol Istael. Igualmente, Radio Exterior de Esoala emite el programa Bozes de Sefarad que recientemente cumplió 20 años en el aire. Otros medios de comunicación en ladino han ido desapareciendo a medida que menguaba el número de hablantes. 

Fuera de Israel la comunidad sefardí más numerosa está en Turquía, donde hay unos 15 000 hablantes y el número de periódicos y boletines emitidos en judeoespañol sigue siendo significativo.

Lo paradógico es que por un lado haya una situación muy dramática en cuanto a hablantes pero, por otro, haya un gran interés desde el punto de vista de los investigadores. Desde finales del s.XX  ha habido tímidos intentos de recuperación del judeoespañol, sobre todo en Israel. Este judeoespañol académico es un estándar creado a partir de las hablas de los sefardíes. Está muy influido por el castellano, del que se ha tomado numeroso vocabulario para sustituir los préstamos turcos, franceses y eslavos.

Actualmente varias casas editoriales, sobre todo españolas, editan libros escritos en lengua judeoespañola.

Por su parte, la organización Autoridad Nacional del Ladino, en Israel, se ha propuesto la tarea de formar "activistas", es decir, personas que tenían cierto conocimiento del judeoespañol que, tras recibir unas clases para refrescar el idioma, puedan transmitirlo. Además, han desarrollado una app con conceptos básicos del idioma para niños, han publicado un libro con canciones populares hebreas traducidas al ladino y coordinan la enseñanza de la lengua en las universidades. Tienen claro que el judeoespañol no se revitalizará hasta el punto de convertirse en la lengua principal de una comunidad o un grupo étnico, pero sí creen que puede haber estudiosos que se dedique a la conservación de esta lengua para que el judeoespañol pase a formar parte de la cultura de todos los judíos.


Esta organización considera importante para la conservación del judeoespañol  fundar una academia para que luego pudiera integrarse en la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale), que agrupa todas las existentes en el mundo, desde las latinoamericanas y la estadounidense a la de Filipinas y Guinea Ecuatorial.

La Real Academia de la Lengua Española (RAE) está considerando el tema, aunque dice no ser ese el procedimiento. Pero lo que sí hizo en 2015 y 2016 fue nombrar a unos académicos expertos en esa lengua que son los que podrían poner en marcha el proceso que terminaría con una academia del ladino en Israel en el contexto de la deuda histórica con los sefardíes por la conservación de su lengua, la cual no abandonaron y siguieron cultivando en el ámbito familiar, el de la cultura, la música y la literatura.

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