CONCHA ESPINA, LA ESCRITORA ESPAÑOLA QUE MÁS CERCA HA ESTADO DEL NOBEL

Concha Espina, Premio Nacional de Literatura, fue mucho más que una escritora: poeta, dramaturga, periodista y novelista compulsiva.

Fue finalista del Nobel en tres ocasiones. En 1926 perdió por un solo voto frente a la italiana Grazia Deledda.

Concha Espina
 Inquietudes literarias

María de la Concepción Jesusa Basilisa Rodríguez-Espina y García-Tagle, más conocida posteriormente como Concha Espina, nació en la localidad santanderina de Mazcuerras el 15 de abril de 1869, la séptima de diez hermanos, en el seno de una familia acomodada, burguesa y tradicional.

No hay precedentes de escritores en la familia, que ni siquiera posee una biblioteca en casa, pero Concha Espina contará posteriormente que fueron los libros de rezos de la parroquia los que despertaron su interés en la literatura.

Escribió sus primeros poemas a los trece años, pero el 14 de mayo de 1888 publicó por primera vez en El Atlántico de Santander, unos versos usando el anagrama Ana Coe Snichp. El camino comienza en la prensa local, donde colabora desde los diecinueve años con artículos, poemas y relatos. Siempre con seudónimo -utilizará hasta cinco- la joven se ejercita en la práctica de los recursos con los que más tarde construirá sus obras.

Cuando su madre muere la familia se traslada a Asturias. El cambio es brusco. De la ciudad al campo. El nuevo escenario rural marcará profundamente a la escritora, que lo utilizará como telón de fondo una y otra vez en sus obras.

Concha Espina
Con veinticuatro años, como las heroínas de sus futuras novelas, tendrá que decidir entre el deber y el deseo, entre las obligaciones que la época impone a una joven de su clase social y la vocación literaria. Finalmente se casa con Ramón de la Serna en su localidad natal, Mazcuerras. Acto seguido el matrimonio cruza el océano y se instala en Valparaíso, Chile. En 1894 nació su primer hijo, Ramón, y en 1896 quien sería el periodista Víctor de la Serna. En esos años colabora en periódicos argentinos y chilenos.

En 1898 la pareja regresa a España y en 1900, en Maazcuerras, nació su hijo José, fallecido siendo niño, en 1903, su única hija, Josefina (esposa del músico Regino Saínz de la Maza y madre de la actriz Carmen de la Maza) y en 1907, su último hijo, Luis.

Son años en los que tiene que sacar tiempo para la familia y para la literatura. Sigue colaborando en prensa, y en 1903 publica un ensayo sobre las mujeres en El Quijote.
  
Su posición social y económica la ayuda para poder escribir, pero al tiempo, su condición de mujer le cierra puertas. La literatura a finales del siglo XIX sigue siendo terreno exclusivo del hombre.
No ceja. En 1909 publica Luzmela, su primera novela.

Poco tiempo después se traslada a Madrid con sus cuatro hijos. Su matrimonio está roto.

Autora de éxito

En su casa de la calle Goya de Madrid, tendrá por costumbre celebrar los viernes un salón literario donde asistían personajes de la alta burguesía, intelectuales, dibujantes, escritores hispanoamericanos y un buen número de poetisas noveles.

Concha Espina va a colaborar en diversos periódicos como  La LibertadLa Nación, ya desaparecidos, El Diario Montañés de Cantabria y La Vanguardia (en este diario firmó más de un centenar de artículos entre 1917 y 1926).

Concha Espina
En 1920, cuando muere su padre, Concha Espina ya es uno de los nombres de referencia en el panorama literario español. Publica una media de dos libros al año y recibe premios y honores.

Durante los siguientes veinte años Concha Espina publicará más de cuarenta obras, la mayoría novelas, pero también recopilaciones de relatos cortos, obras de teatro, libros de viajes y poesía.

Concha Espina fue siempre una mujer conservadora, pero en estos momentos de convulsión política en España permanece en el margen de los acontecimientos. Sin embargo, apoyará la dictadura de Primo de Rivera y, al mismo tiempo, firma una carta colectiva dirigida al Directorio Militar pidiendo el indulto del poeta anarquista Juan Archer. La llegada de la II República, le permiten divorciarse, pero no tarda en distanciarse nuevamente de los acontecimientos políticos.

Cuando estalla la Guerra Civil se refugia en Cantabria, donde espera la victoria franquista para regresar a Madrid. A partir de entonces colabora habitualmente en el diario ABC de Sevilla  y escribe novelas testimoniales como RetaguardiaDiario de una prisionera o Luna roja. 

Pero en Mazcuerras, frente a los paisajes de su infancia que había intentado atrapar una y otra vez en sus novelas, empezó a quedarse ciega en 1938. Es operada dos años después, pero quedará definitivamente ciega.

De vuelta en Madrid, continúa escribiendo sobre un cartón pautado sus últimas obras. A pesar de su ceguera, seguía siendo fecunda. Escribía todos los días, lo necesitaba, era su refugio espiritual, según declaró alguna vez.

El 19 de mayo de 1955, con ochenta y seis años, muere Concha Espina. Sus restos reposan en el cementerio de la Almudena de Madrid.

Concha Espina
Estilo

Fue una autora prolífica siempre fiel, desde su juventud, a los principios del realismo decimonónico, con cierto espíritu moralizante, que dominan sus obras, que ni el modernismo ni las vanguardias, ni las preocupaciones ideológicas de su tiempo, consiguen desligar. 

Muchas de sus novelas reflejan el mundo rural asturiano, pero sin cuestionarse los valores tradicionales. Los estudiosos de su obra afirman que tiene un estilo pulcro, riguroso y pintoresco, con toques de lirismo, y que alcanza una admirable perfección expresiva. 

Aunque nunca fue una revolucionaria, si contribuyó, desde la literatura, a romper barreras para liberar a la mujer de las sombras impuestas durante siglos en el arte de escribir.

Premios y honores

Fue una escritora ilustrada y una de las mentes más preclaras de la literatura española de la primera mitad del siglo XX.

Sus obras, apegadas a la tradición realista, fueron muy apreciadas por el público y le valieron numerosos reconocimientos.

Con La esfinge maragata (1914), en la que narra la vida de una mujer que se casa en contra de su voluntad, obtiene el Premio Fastenrath,  único galardón que concedido por  la Academia de la Lengua. Concha Espina, se convierte en la primera mujer en obtenerlo. En 1924 recibe nuevamente el premio de la Real Academia Española por Tierras del Aquilón.

Concha Espina
Es nombrada hija predilecta de Santander, que en 1927 le erige un monumento (el segundo de sus hijos, el periodista Víctor de la Serna, será añadido con el tiempo al monumento que la ciudad de Santander levantó a la escritora por suscripción popular) diseñado por Victorio Macho e inaugurado por Alfonso XIII , quien también la nombró miembro de la Orden de las Damas Nobles de la Reina María Luisa. Ese mismo año le fue concedido el Premio Nacional de Literatura por la obra Altar Mayor.

En 1948, Mazcuerras cambió oficialmente su nombre y pasó a denominarse Luzmela, tal y como Concha Espina lo había bautizado en su primera novela. Cuando se celebró el acto también se le impuso la banda de Alfonso X el Sabio. El 8 de febrero de 1950 recibió la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo. 

El teatro municipal de Torrelavega lleva hoy su nombre. Y en Madrid, una avenida y una estación de metro recuerdan la figura de la escritora. 

Candidata al Nobel

Concha Espina fue igualmente reconocida por instituciones internacionales. Ostentó la vicepresidencia de la Hispanic Society y miembro de honor de la Academia de las Letras y las Artes de Nueva York (1938).

Asimismo, llegó a ser candidata en tres ocasiones consecutivas al Premio Nobel de Literatura (1926, 1927 y 1928), aunque llegó a ser propuesta en nueve ocasiones. El primer año perdió por un solo voto frente a la italiana Grazi Deledda que se llevó el galardón.

Tampoco accedería a la Real Academia de la Lengua (RAE), que no admitió mujeres como académicas de número hasta que lo consiguió Carmen Conde en 1979.


Entradas populares de este blog

¿QUIÉN FUE EN REALIDAD “LA MAJA DESNUDA” DE GOYA?

EL ARTE CONTEMPORÁNEO DEL SIGLO XX: LAS VANGUARDIAS

MARGARET KEANE: LA PINTORA DE LOS OJOS GIGANTES