MARÍA MAGDALENA: ¿PROSTITUTA REDIMIDA O EL APÓSTOL MÁS AMADO POR JESÚS?

A lo largo de la historia del cristianismo se ha representado a María Magdalena como una mujer caída y redimida por el Hijo de Dios.

Hoy, se intenta desmitificar la imagen negativa de esta figura bíblica y colocarla en su justo lugar, incluido el Vaticano que desde 2016 la ha proclamado apóstol por derecho propio.

María Magdalena. A. Gentileschi
¿Quién era María de Magdala?

Los evangelios canónicos hablan de varias mujeres que acompañan a Jesús en su misión apostólica y que incluso ayudan económicamente al grupo de los apóstoles, porque ellos no trabajaban, pero tenían que comer y vestir. María Magdalena fue una de estas mujeres que financió y sostuvo,los tres años de campaña por Palestina del fundador cristiano. “Ayudó con sus bienes al Maestro", dice el evangelio de Lucas. Es la más importante y aparece desde un primer momento. Es la única mujer de la que se dice de donde provenía, dándole un protagonismo que normalmente no se daba a las mujeres. Pensemos que las mujeres en el tiempo de Jesús no podían ser ni testigos creíbles en un juicio, no tenían credibilidad ninguna.

La Palestina de la época se dividía en dos partes muy diferenciadas: la de Galilea, la más abierta porque tenía influencias griegas, y muy cosmopolita; y la región de Judea, mucho más cerrada. Era era la parte del templo, de Jerusalén, de los sacerdotes, de los escribas, de la ley, era la parte conservadora donde la mujer no podía salir de casa, era prácticamente un instrumento del hombre, no podía estudiar, no podía leer la Biblia. Las mujeres de Galilea eran más abiertas.

María Magdalena. Caravaggio
Magdala era una ciudad industrializada donde se empezaba a comercializar el pescado seco y tenía mucha influencia griega. Pertenecía a la parte de Galilea. María pertenecía a a esta ciudad y los evangelios han querido que quedase claro de donde era,

Apoyándose en los evangelios gnósticos, los expertos considera que María de Magdala era una mujer iluminada, culta, que conocía la filosofía gnóstica y que por eso ella pudo entablar un diálogo de tu a tu con Jesús, algo que este no podía hacer con los apóstoles porque eran casi analfabetos, pescadores de aquellas aldeas de Galilea. Por lo que Jesús tenía que hablarles con parábolas.

Con María fue diferente desde el primer momento -los evangelios gnósticos lo dejan claro- y por eso acabó siendo su gran confidente, e incluso, se apuesta, su compañera sentimental, y de ahí que estar presente en la Última Cena, es testigo de la crucifixión de Cristo y a ser la primera persona en presenciar su resurrección. 

Cuando María se entera de que un carismático misionero llamado Jesús predica en las cercanías de su ciudad no duda en ir a buscarlo y convertirse en su seguidora. Su fe y su amor por Dios eran tan importantes para ella, que abandonó todo en su vida para seguirle.

¿Quién difundió su mala imagen?

Posiblemente el embrión de tales maledicencias tal vez provengan del apóstol Pedro ya que cuando fueron creciendo como secta judía de camino a la conquista del Imperio romano, es posible que María Magdalena quisiera imponer su autoridad como compañera predilecta de Jesús, pero Pedro, que ya había expresado su enojo por cómo era tratada, con cariño y deferencia por el Maestro, para acabar con su prestigio, empezó a decir que había sido prostituta o que estuvo poseída por el demonio, o que no tenía la fuerza necesaria para mandar.

María Magdalena. Murillo
Pero ya antes Pedro había criticado a María Magdalena en presencia de Jesús, por metomentodo y parlanchina. El Maestro la defendió. El conflicto aparece en varios evangelios, por ejemplo en el de Tomás. Ahí se muestra a Leví replicándole a Pedro cuando este critica a Magdalena: ‘Si el Salvador la ha hecho digna, ¿quién eres tú entonces para despreciarla? Con seguridad el Salvador la conoce bien; por eso la amó más que a nosotros”.

Por su parte, los evangelistas Lucas y Marcos, llama a María la mujer pecadora de la cual son expulsados los siete demonios, identificados estos como todos los vicios.

Así, la aceptación de que María Magdalena era una prostituta redimida fue aceptado y declarado por el papa Gregorio I en el año 591. La noción se perpetuó durante siglos.

Sin embargo, en los textos bíblicos no hay referencia a que María Magdalena fuera una prostituta o una pecadora. No lo dicen ninguno de los evangelios del Nuevo Testamento.

Los evangelios y María Magdalena

En los inicios del cristianismo, más o menos sobre el siglo III o IV, empezó a vislumbrarse dos corrientes en pugna: "la corriente tradicional”, de Pablo y Pedro, y la de los gnósticos, o del conocimiento, capitaneada por María Magdalena (que también tenía varios evangelios), que acabó siendo "arrinconada". Los evangelios apócrifos también presentan a un Jesús "mucho más gnóstico" y a una teología "basada sobre el conocimiento más que en el pecado.

La diferencia fundamental entre una y otra corriente es que la tradicional consideraba que la salvación venía a través de la fe y que el mal del mundo venía por el pecado. Los gnósticos -una filosofía de origen griega- decían que el mal venía de la ignorancia y por lo tanto la forma de redimirse era el conocimiento. Así es y por tanto la salvación no era a través de la fe, de alguien de afuera que nos viene a salvar, sino que con el autoconocimiento es como llegamos a encontrar al Dios que está dentro de nosotros. Para los gnósticos no había jerarquías, Dios está dentro de la conciencia del hombre, mientras que en la otra corriente, la más tradicional, Dios estaba fuera, estaba encarnado en Jesús y el pecado es el origen de todos los males. Por lo tanto, para salvarse hay que liberarse del pecado original a través de los sacramentos, siempre a través del exterior. La de los gnósticos era una visión más interior.

María Magadalena. Tintoretto
No se podría conocer bien a María Magdalena sin estos evangelios gnósticos. A María Magdalena los cuatro evangelistas sin distinción la colocan primera en el momento de la crucifixión y en el momento de la resurrección. Y se la cita diecisiete veces más que a la madre de Jesús., lo cual quiere decir que en la primitiva iglesia el protagonismo de la Magdalena era total.

Lo que ocurrió es que convenientemente, para quitarle el protagonismo que había tenido al principio del cristianismo, se la confundió con la prostituta que aparece en los evangelios, que es una mujer pública que entra cuando Jesús está comiendo en casa de un fariseo y le lava los pies con perfume. Solo que esa mujer pública no tiene nada que ver con la Magdalena, que es otro personaje.

En los evangelios apócrifos se resalta claramente el protagonismo especialísimo que tuvo María Magdalena en relación con Jesús y sus enfrentamientos con algunos de los discípulos por ello e igualmente que Jesús hubiese querido que fueran las mujeres lideradas por María Magdalena las encargadas de llevar su mensaje junto con los hombres. Una prueba importante sobre esto es que se le aparece a ella cuando resucita y no a Pedro, que sería luego cabeza de su Iglesia.

La misoginia cristiana

Hay que rebuscar mucho en las palabras de Jesús para atisbar referencias al sexo cuando se dirigía a sus seguidores. Sin embargo, las posteriores autoridades cristianas se han preocupado mucho por la cuestión de la moralidad sexual durante casi dos milenios (la homosexualidad, el aborto, el divorcio, el celibato, la anticoncepción, etc), lo que ha hecho estragos en la Iglesia.

Los preceptos de moral sexual cristiana arrancan del Antiguo Testamento, las epístolas de Pablo de Tarso y otros escritores cristianos posteriores como San Agustín ("El marido ama a la mujer porque es su esposa, pero la odia porque es mujer"), Santo Tomás de Aquino (“La mujer es un varón equivocado y fracasado”) o San Ignacio de Loyola, entre otros ("la mujer es una burra tozuda, un gusano terrible en el corazón del hombre, hija de la mentira, centinela del infierno", San Juan Damasceno). Estos y las diferentes interpretaciones de las Iglesias y los credos han sido la clave.
Tampoco el matrimonio eclesiástico, el bautismo o la comunión eran dogmas de fé hasta que el papa Gregorio VII en el siglo XI los puso bajo el control de la Iglesia y fueron declarados sacramentos (indisolubles a los ojos de Dios).

Fue Agustín de Hipona (posteriormente San Agustín), un teólogo argelino del siglo IV, el que reformó radicalmente la visión cristiana del sexo. Agustín argumentaba que el deseo sexual -lujuria- había animado a Adán a aceptar la propuesta de Eva de probar la fruta prohibida del Árbol de la Sabiduría. Así fue asociado por primera vez el deseo sexual con los orígenes del pecado. Su manera de pensar fue quizás responsable del extenso legado de confusión y ansiedad frente al sexo en la Iglesia occidental. Esta visión que relacionaba el sexo con el pecado sigue teniendo influencia en muchos sectores hasta el día de hoy.

A partir de 1517, Martín Lutero, el instigador de la Reforma Protestante, rechazó las enseñanzas de Agustín de Hipona de que el sexo era pecaminoso. Al contrario, declaró que el sexo entre un hombre y una mujer era un regalo de Dios (mientras estuviera confinado al matrimonio). Lutero denunció la tradición católica según la que todos los sacerdotes tienen que ser célibes, advirtiendo que sus deseos sexuales podrían terminar siendo canalizados en direcciones peligrosas. El fraile teólogo animó a los sacerdotes a casarse y predicó con el ejemplo. Negó que el matrimonio fuera un sacramento de la Iglesia. Si no lo era, entonces tampoco era necesariamente indisoluble, por lo tanto el divorcio podía ser aceptable..

La iglesia fue instituyéndose poco a poco como una religión de varones, pero al principio no fue así. Lo cierto es que Iglesia cristiana en sus primeros pasos fue sobre todo una iglesia de mujeres. Muchas de las seguidoras de Jesús fueron mujeres. María Magdalena fue la más amada por Jesús, no huyó  cuando lo detuvieron y crucificaron, y es la primera a la que se aparece en su resureción. En cambio, Pedro, señalado por el fundador como la piedra sobre la que se edificaría la Iglesia, huyó y negó al maestro tres veces por miedo insuperable. Todavía a mediados del siglo II, a pesar del ascenso imparable de una visión jerárquica y patriarcal de los ministerios cristianos, una parte considerable de las iglesias cristianas se hallaban dirigidas por mujeres.

María Magdalena. Tiziano
Su figura hoy

María Magdalena es una gran figura bíblica que, sin embargo, la Iglesia católica tachó durante siglos, sin misericordia, de prostituta, adúltera, pecadora, poseída por siete demonios y llorona.
Pero ultimamente se intenta mostrar a María Magdalena bajo un nuevo punto de vista del tradicional para redimir su figura histórica.

Tanto es así que además de películas y libros alusivos al tema, la Iglesia Católica "limpió" su nombre en 1969, mientras que el papa Francisco la nombró formalmente como "apóstol de los apóstoles" en 2016.

Su fiesta litúrgica es el 22 de julio de cada año, para “ensalzar la importancia de esta mujer que mostró un gran amor a Cristo y que fue tan amada por Cristo, dijo el Vaticano.

El hecho real y cierto es que todos los hombres del primitivo cristianismo tienen iglesias en todo el mundo con su nombre. Sin embargo, queda demostrado que la Magdalena, históricamente, ha sido víctima de un crimen contra su reputación a lo largo de 1.400 años.

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